Durante meses, millones de consumidores y propietarios de pequeñas empresas en el cuarto país más poblado del mundo se han sentido molestos por el aumento del precio del aceite de cocina.
Mientras una guerra entre dos importantes productores de granos y girasoles desestabilizaba los mercados globales, muchos productores se apresuraron a trasladar sus productos al extranjero para beneficiarse de los precios altísimos.
Indonesia produce alrededor del 60 % del suministro mundial de aceite de palma, un tercio del cual se consume en el país. India, China, la Unión Europea (UE) y Pakistán son sus principales clientes de exportación.
El endurecimiento del aceite comestible doméstico obligó al gobierno de Indonesia a implementar una prohibición de exportación ahora levantada el mes pasado, reduciendo así los precios y apoyando los suministros domésticos.

